Durante su visita al Congreso del Estado, la activista y defensora de los derechos digitales de las mujeres, Olimpia Coral Melo, informó que en Puebla ya se han dictado dos sentencias por delitos contra la intimidad sexual, en el marco de la aplicación de la Ley Olimpia. A nivel nacional, suman 12 sentencias por este tipo de delitos.

La impulsora de esta legislación subrayó la necesidad urgente de capacitar a funcionarios del sistema de justicia para que atiendan con perspectiva de género los casos de violencia digital y delitos sexuales cometidos mediante medios electrónicos.

“Confío en que el gobierno de Puebla reconozca la importancia de estos avances, pero también se requiere una inversión real en recursos económicos, humanos y sociales para hacer efectiva esta ley”, señaló.

Alertan sobre nuevas formas de violencia digital

Olimpia Coral advirtió sobre el crecimiento de amenazas digitales como el uso de inteligencia artificial para manipular imágenes íntimas sin consentimiento, el desarrollo de robots sexuales y otras tecnologías que perpetúan la explotación sexual y la desigualdad de género, especialmente en contextos marcados por la pobreza.

“Estamos viendo un fenómeno global que empieza a afectar también a México: contenidos sexuales creados digitalmente sin consentimiento y difundidos en redes sociales sin ninguna regulación. Esto alimenta lo que yo llamo el ‘algoritmo patriarcal’, una estructura digital que reproduce la violencia de género”, afirmó.

Llamado a autoridades y plataformas digitales

La activista llamó al Congreso de Puebla, a la Fiscalía General del Estado y a los medios de comunicación a implementar campañas de prevención con enfoque feminista, así como a desarrollar protocolos de atención a víctimas de violencia digital, los cuales aún no existen en varias entidades del país.

Asimismo, exhortó a las plataformas digitales a asumir su responsabilidad en la moderación de contenido que vulnere los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, insistiendo en que la justicia debe ser tanto legal como cultural y tecnológica.

“La violencia digital es real. Y mientras no actuemos desde todos los frentes –legales, sociales y digitales–, seguirá creciendo y afectando profundamente la vida de las mujeres”, concluyó.