El Ayuntamiento de Puebla informó que no existe fundamento legal para retirar al conocido “rumano quita dolores” de la vía pública, ya que su actividad no constituye una práctica médica formal. Así lo aseguró Gabriel Biestro Medinilla, presidente de la Comisión de Gobernación y coordinador de regidores de Morena, al explicar que el personaje —identificado como Mircea Gabriel— se limita a ofrecer un espectáculo sin invadir espacios públicos ni violar normativas locales.

¿Quién es el “rumano quita dolores”?

Mircea Gabriel, de origen extranjero, se ha hecho viral en redes sociales en las últimas semanas por permanecer en una banca frente al Edificio Carolino, donde se le ve atendiendo a personas que buscan aliviar dolores físicos. Sin embargo, no cuenta con cédula profesional ni ofrece medicamentos, por lo que no se ostenta como médico, fisioterapeuta o masajista, precisó Biestro.

¿Es legal su actividad en Puebla?

Según el Ayuntamiento de Puebla, al no ejercer una profesión médica ni comercializar productos, su presencia no infringe ninguna ley. Tampoco se le puede considerar comerciante ambulante, ya que su actividad no involucra la venta de bienes ni ocupa más espacio que una banca pública. De acuerdo con la normatividad vigente, esto excluye su caso de operativos contra el ambulantaje.

Aunque su presencia ha provocado aglomeraciones y reportes ciudadanos por presuntos bloqueos o altercados en la vía pública, estos incidentes son competencia de la Dirección de Vía Pública de la Secretaría de Gobernación Municipal, la cual será responsable de intervenir en caso de desorden.

Cambio de ubicación: del Edificio Carolino al Paseo Bravo

En días recientes, Mircea Gabriel anunció a través de sus redes sociales que cambiará su lugar de atención al Paseo Bravo. Desde el sábado 24 de mayo, comenzó a recibir personas en ese nuevo punto desde las 9:00 a.m., aunque no especificó las razones del traslado.

El “quita dolores” se ha vuelto una figura popular en Puebla, atrayendo a decenas de curiosos diariamente, muchos de los cuales aseguran haber sentido alivio tras sus intervenciones. Pese a su creciente fama, las autoridades municipales insisten en que, mientras no infrinja ninguna norma, su actividad no puede ser sancionada.