La expedición de permisos para la instalación de comercio ambulante en distintos puntos de la ciudad permitió al Ayuntamiento de Puebla obtener ingresos cercanos a los siete millones de pesos durante 2025, informó el secretario General de Gobierno municipal, Francisco Rodríguez Álvarez.
De acuerdo con el funcionario, la actual administración ha optado por una estrategia basada en el diálogo con las organizaciones de vendedores, manteniendo como prioridad la protección del Centro Histórico, donde continúa prohibida la instalación de puestos en las calles principales. No obstante, explicó que se han habilitado zonas alternas para que los comerciantes puedan operar de forma regulada y sin afectar la movilidad ni el patrimonio urbano.
Rodríguez Álvarez adelantó que en 2026 se mantendrá una política de tolerancia hacia el comercio informal, siempre y cuando se respeten las restricciones en el primer cuadro de la ciudad y se evite la ocupación de vialidades estratégicas.
En relación con el incidente ocurrido esta semana entre personal del Ayuntamiento y comerciantes presuntamente vinculados a la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA), quienes intentaron instalarse en la 2 Oriente-Poniente, el secretario aseguró que existen acuerdos vigentes con esa y otras organizaciones, por lo que descartó la posibilidad de nuevos conflictos.
Durante 2025, detalló, se otorgaron alrededor de 22 mil permisos temporales, principalmente para ubicarse en calles secundarias de la Zona de Monumentos, así como en colonias y áreas como La Margarita, Paseo Bravo y Huexotitla. Estas autorizaciones, dijo, representaron una recaudación aproximada de siete millones de pesos para las arcas municipales.
Para el próximo año, el Ayuntamiento permitirá la presencia de hasta 200 comerciantes en vialidades como la 12, 14, 16 y 18 Oriente-Poniente, con la restricción de no operar los martes y jueves, como parte de un esquema de control y ordenamiento del espacio público.
La autoridad municipal reiteró que el objetivo es equilibrar la actividad económica de miles de familias que dependen del comercio informal con la necesidad de preservar la imagen urbana, la movilidad y el patrimonio histórico de la capital poblana.