Luego de varios años de trabajos especializados, el Templo Conventual de Santa Inés reabrió sus puertas en el Centro Histórico de Puebla, tras ser restaurado por los daños estructurales ocasionados por el sismo de 2017.
La reapertura se realizó en el marco de un aniversario más de la fundación de la ciudad, en una ceremonia encabezada por autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Ayuntamiento de Puebla, quienes destacaron la relevancia histórica, cultural y religiosa de este recinto.
Durante el evento también se conmemoraron los 400 años de la congregación vinculada al templo, considerado un referente del patrimonio espiritual poblano. El inmueble, dedicado a Santa Inés de Montepulciano —primera santa dominica—, fue declarado monumento nacional en 1943 y alberga importantes manifestaciones de arte sacro barroco, así como la tradicional devoción al Niño Prodigio.
Las labores de restauración incluyeron intervenciones en diversas áreas del conjunto arquitectónico, como el atrio, la entrada principal, la barda perimetral, la sacristía y el nártex, además de trabajos de conservación en pinturas y piezas de arte religioso.
Debido a la complejidad del edificio, fue necesario realizar estudios técnicos y diagnósticos especializados antes de ejecutar las acciones.
Estos trabajos fueron posibles gracias a la coordinación entre el INAH, el gobierno municipal y dependencias encargadas de la infraestructura y la gestión del Centro Histórico, así como al acompañamiento de la comunidad religiosa del monasterio.
Autoridades subrayaron que la rehabilitación del Templo de Santa Inés representa un ejemplo de colaboración institucional y reafirma la importancia de preservar el patrimonio histórico y religioso de Puebla como parte esencial de su identidad cultural.
