Representantes del sector empresarial en Puebla encendieron las alertas ante la inminente aprobación de reformas laborales que, de no ajustarse, podrían provocar el cierre de hasta un 5% de las empresas en el estado. La preocupación gira en torno a dos iniciativas clave: la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales y la implementación de la llamada “Ley Silla”.
Alza de costos y operatividad en riesgo
Juan Pablo Cisneros Madrid, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Puebla, afirmó que aunque la reforma busca atender una legítima demanda social, su aplicación sin considerar las características particulares de cada industria podría poner en riesgo a cientos de micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs).
“La jornada de 40 horas parece sencilla, pero en sectores con turnos continuos de 12 horas o esquemas rotativos, implica contratar más personal, lo cual eleva los costos y compromete la operación de muchas empresas”, explicó el dirigente empresarial.
Piden diálogo y medidas de transición
Cisneros subrayó que el sector privado no está en contra de la reforma laboral, pero exigió un diálogo abierto y real con el gobierno federal y los sindicatos. Entre las propuestas del sector destacan:
- Deducción al 100% de la nómina en el pago de impuestos.
- Redirección del 3% del Impuesto Sobre Nómina (ISN) hacia programas de capacitación laboral.
Implementación gradual y observatorio laboral
Carlos Sosa, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en Puebla, propuso una implementación gradual de la jornada de 40 horas hasta el año 2030, así como la creación de un observatorio técnico que dé seguimiento a su impacto y a las condiciones laborales en el país.
Respecto a la Ley Silla —que obliga a los empleadores a proporcionar asientos adecuados a los trabajadores— Sosa indicó que su aplicación podría ser inviable en ciertos sectores industriales, donde los procesos productivos requieren movilidad constante.
“No estamos en contra del bienestar de los trabajadores. Lo que pedimos es que las reformas se apliquen con criterio técnico y diálogo con el sector productivo. De lo contrario, podríamos enfrentar consecuencias graves como cierres, despidos o un repunte de la informalidad”, advirtió.
Panorama laboral en tensión
Las declaraciones de los líderes empresariales reflejan el clima de incertidumbre que impera entre el sector productivo poblano. Mientras las reformas buscan mejorar las condiciones laborales, los empresarios insisten en que, sin una transición bien planeada, los costos podrían ser más altos que los beneficios, especialmente para las MiPyMEs, que conforman el 99% del tejido empresarial del país.
