Al encabezar la tradicional misa dominical en la Catedral el Arzobispo de Puebla Víctor Sánchez Espinosa, refirió que la pandemia ha dejado una herida que no se curará ni con vacunas además de pedir a los fieles que valoren la vida.
«Hemos vivido un año de horror, de pérdidas de seres queridos, de miedo generalizado y ha dejado una herida que no se curará ni con vacunas ni con discursos», además señaló su rechazo al aborto pues indicó que el derecho a la vida es cuestión de derechos humanos no de religión.
Durante la celebración eucarística recordó que hoy hace 372 años la Catedral de Puebla fue consagrada por el beato Juan de Palafox y Mendoza, por lo que Monseñor pido al señor por Puebla y encomendó a los Santos Ángeles a la Ciudad y a sus habitantes.
