Integrantes de los colectivos Soy Papá No Criminal e Infancias sin Barreras se manifestaron en el Zócalo de Puebla para exigir a las autoridades un trato equitativo en los procesos de guarda y custodia de menores, al considerar que las resoluciones suelen favorecer a las madres y limitar la convivencia con los padres.

La movilización formó parte de la Marcha Nacional Soy Papá No Criminal, señalada por los participantes como la primera de alcance nacional. Con pancartas, padres de familia denunciaron la imposibilidad de ver a sus hijos pese a cumplir con sus obligaciones legales.

El movimiento Soy Papá No Criminal agrupa a padres separados o divorciados que denuncian la obstrucción de convivencia, presuntamente derivada de conflictos legales, acusaciones falsas y el uso indebido de figuras como la violencia vicaria. Su objetivo es impulsar igualdad en los procesos judiciales y priorizar el interés superior del menor.

Durante la protesta, José Manuel Cervantes, fundador del colectivo Reconstruyendo Lazos, advirtió sobre una crisis en el sistema de justicia familiar. Señaló que restringir la convivencia sin causa justificada afecta tanto a los padres como al desarrollo emocional de los menores, quienes pueden presentar ansiedad, depresión o problemas de identidad.

Añadió que en Puebla los asuntos familiares representan hasta el 70% de los casos en juzgados civiles y que más del 85% de las custodias se otorgan a la madre, mientras la custodia compartida alcanza cerca del 12%.

Los manifestantes insistieron en que su exigencia no busca ir en contra de las mujeres, sino garantizar un sistema legal equitativo que permita la convivencia con ambos progenitores.