En lo que va de 2024, el estado de Puebla ha registrado 1,827 nacimientos de niñas y adolescentes de entre 11 y 17 años, según datos oficiales del Subsistema de Información sobre Nacimientos (Sinac). Lo más grave: en múltiples casos, los padres son hombres adultos que superan los 40 e incluso los 50 años de edad, lo que evidencia posibles casos de abuso sexual infantil y relaciones desiguales normalizadas.

La mayor concentración de partos corresponde a adolescentes de 17 años, con 937 nacimientos. Le siguen 569 partos de menores de 16 años, cuyas parejas varones tienen edades que van desde los 20 hasta los 57 años.

Casos extremos: niñas embarazadas por hombres adultos mayores

Uno de los casos más impactantes se registró en el municipio de Tochimilco, donde una joven soltera dio a luz a un hijo cuyo padre tiene 58 años, el más longevo reportado en lo que va del año.

En el grupo de niñas menores de 14 años, se contabilizaron 79 nacimientos. Un caso particularmente alarmante ocurrió en la ciudad de Puebla capital, donde una niña declaró ser soltera y dio a luz a un bebé cuyo padre tiene 49 años.

Además, se documentaron 233 partos de niñas de 15 años, muchas de ellas unidas informalmente con hombres mucho mayores. En Coyomeapan y Teziutlán, dos menores vivían en unión libre con hombres de 49 años, y una de ellas ya era madre por segunda vez antes de cumplir los 16.

Niñas de 11 años entre las madres más jóvenes

Entre los nacimientos más perturbadores se encuentran los de dos niñas de apenas 11 años. Uno de estos casos fue registrado en Puebla capital, en marzo, con un padre de 32 años. El otro ocurrió en Atlixco, aunque no se revelaron detalles del progenitor. Ambas niñas se identificaron como indígenas y solteras.

También se reportó el nacimiento de una niña de 12 años en Acatlán, cuyo padre tenía 21 años. En tanto, hubo siete nacimientos de niñas de 13 años; en uno de ellos, en Izúcar de Matamoros, el padre fue identificado como un hombre de 42 años, con quien la menor vivía en unión libre.

Urgente atención institucional

Estos casos reflejan una problemática profunda y multifactorial que incluye violencia sexual, falta de educación sexual integral, desigualdad social y fallas en la protección infantil. Organizaciones defensoras de derechos humanos han exigido que el Estado refuerce las políticas de prevención, atención y sanción de los casos de abuso y explotación sexual infantil.

Especialistas advierten que estas uniones entre niñas y hombres adultos no deben ser interpretadas como relaciones consensuadas, sino como violaciones de derechos humanos, muchas veces toleradas socialmente en algunas comunidades.