El consumo y abuso de sustancias adictivas es multifactorial, razón por la cual se deben dejar de lado prejuicios y frases como “lo hace porque quiere”, ya que en realidad los adictos están atrapados en una enfermedad, coincidieron en señalar expertos en el tema.

Al participar en el Conversatorio La sobredosis: ¿consecuencia individual o un problema social?, organizado por la Escuela Nacional de Trabajo Social, José Francisco Octavio Gómez González, especialista en psiquiatría infantil y de adolescencia, y colaborador en las unidades de hospitalización de los Centros de Integración Juvenil, explicó:

Se ha visto que el paciente crónico, es decir, el que hace uso de drogas durante años, no siente el placer que experimentaba al inicio de esta práctica.

Como parte del circuito del placer, se encuentra el hipocampo, una parte del cerebro donde también se ubica la memoria. Si escuchamos cierta canción pueden surgir recuerdos en nosotros, sensaciones que nos hacen revivir determinadas situaciones, detalló.

En sus estudios, la psiquiatra Nora Volkow administró cocaína a pacientes que nunca habían consumido y observó en las imágenes cerebrales que presentaban actividad relacionada con el placer; no obstante, quienes tienen años de hacerlo, ya no la registran.

Durante la guerra de Vietnam, relató el experto, los soldados se inyectaban heroína. De regreso a sus barrios, varios dejaron de drogarse porque convivían son su familia y amigos.

Una de las situaciones que lleva a la sobredosis es que ya no encuentran el mismo efecto: la cocaína puede provocar infarto o isquemia cerebrales; y la heroína o algún tipo de opiáceos, la muerte en solo unos minutos, alertó.

“No las ven como droga; socialmente no lo son, pero en realidad sí afectan el sistema nervioso central y producen una sensación de placer, que engancha a los jóvenes y adolescentes”, concluyó.