En ese contexto, cada 15 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Relajación, una fecha que invita a replantear la forma en que entendemos el descanso. Más que un premio al final de una jornada, relajarse puede formar parte de la vida cotidiana a través de acciones sencillas como hacer una pausa consciente, realizar actividad física o dedicar unos minutos para desconectar.

Bajo esta visión, Bonafont promueve la hidratación como un hábito cotidiano que acompaña un estilo de vida más ligero, activo y en equilibrio. Mantener una adecuada ingesta de líquidos ayuda al organismo a desempeñar funciones esenciales y puede contribuir a una mejor respuesta ante las exigencias físicas y mentales del día a día.

Un estudio publicado en la Journal of Applied Physiology encontró que la ingesta habitual de líquidos influye en la respuesta del cortisol, conocida como la hormona del estrés, ante situaciones de presión, lo que sugiere que una persona bien hidratada puede afrontar estos momentos con mayor equilibrio. En contraste, especialistas de la Cleveland Clinic señalan que la deshidratación puede favorecer síntomas como irritabilidad, ansiedad y alteraciones en el estado de ánimo.

“Mantener una hidratación adecuada también influye en cómo nos sentimos durante el día, especialmente en momentos de mucha actividad. Por ello, pequeños cambios, como distribuir mejor el consumo de agua a lo largo de la jornada, pueden ayudar a generar hábitos mucho más constantes”, comentó Ximena Barajas, Health Marketing Junior Manager de Danone México.

Encontrar tiempo para desconectar también representa un desafío. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) del INEGI, las personas en México destinan menos de tres horas al día a actividades de esparcimiento, lo que hace relevante incorporar pequeñas pausas dentro de las rutinas cotidianas.

Los beneficios de la relajación van más allá de sentirse tranquilo por unos minutos, ya que puede ayudar al organismo a regular funciones como la respiración, el ritmo cardíaco y la tensión muscular, además de favorecer la recuperación del estrés.

Esta visión también transforma la manera en que entendemos el descanso, pues tomar un momento no necesariamente significa dejar de ser productivos, sino recuperar la energía necesaria para continuar con mayor claridad y equilibrio.

Para Bonafont, reconocer estos espacios también es parte de construir una relación más consciente con el propio ritmo. Porque avanzar implica movimiento, pero también saber cuándo detenerse, escuchar al cuerpo y tomar el impulso necesario para continuar.

Al final, quizá el reto no sea encontrar más tiempo para relajarnos, sino aprender a reconocer los momentos que ya existen dentro de nuestra rutina. Y encontrar ese equilibrio, a nuestro propio ritmo, es una forma naturalmente poderosa de avanzar.