Con la llegada de octubre, Puebla se prepara para una de sus temporadas gastronómicas más esperadas: el mole de caderas, un platillo emblemático de la cocina tradicional mexicana que une historia, identidad y sabor. Restaurantes de la capital ya están listos para recibir a miles de comensales que buscan disfrutar de esta receta centenaria originaria de la región mixteca.
De acuerdo con Felipe Mendoza Torres, director de la Asociación Poblana de Restaurantes, este año 60 establecimientos afiliados ofrecerán el tradicional mole de caderas en sus menús, entre ellos La Casa de Pepe, Mixiotes Rafa, La Fonda de Santa Clara y Saborcito Corazón, todos reconocidos por preservar la autenticidad del platillo.
Un platillo con historia y raíces mixtecas
El mole de caderas tiene su origen en las regiones de Huajuapan de León (Oaxaca) y Tehuacán (Puebla), donde se cría el ganado caprino de manera artesanal. La preparación comienza meses antes de que el platillo llegue a las mesas, con el proceso de arreo, en el que los pastores guían a las cabras durante tres o cuatro meses desde los campos oaxaqueños hasta el Valle de Tehuacán.
Este ritual no solo forma parte de la tradición ganadera de la Mixteca, sino que también simboliza la herencia cultural y el vínculo entre el campo y la gastronomía poblana.
Impulso económico para el sector restaurantero
Además de su valor cultural, la temporada del mole de caderas representa una importante derrama económica para el sector gastronómico de Puebla. Restaurantes, proveedores y productores de carne caprina se benefician de una demanda que crece año con año, atrayendo tanto a locales como a turistas nacionales e internacionales.
Mendoza Torres destacó que la preparación del platillo implica procesos artesanales y materias primas de alta calidad, lo que influye en su precio, que oscila entre los 700 y 850 pesos por porción.
“Más allá de su costo, el mole de caderas es una experiencia culinaria única, una celebración de la identidad y el trabajo de generaciones enteras de familias mixtecas”, señaló el dirigente restaurantero.
Tradición, sabor y orgullo poblano
El mole de caderas se distingue por su sabor intenso y picante, producto de una receta que combina chiles secos, jitomate, hierbas de olor y huesos de cabra, todo cocinado lentamente para lograr una textura y aroma inconfundibles.
Cada año, su llegada a los menús poblanos marca el inicio de una temporada de festivales, ferias y encuentros gastronómicos que fortalecen el turismo y posicionan a Puebla como uno de los destinos culinarios más importantes de México.
Con ello, el mole de caderas no solo preserva una tradición con más de un siglo de historia, sino que también reactiva la economía local y mantiene viva la esencia de la cocina mixteca, orgullo del sur del país.
