Entre aplausos, batucada y un ambiente de fiesta universitaria, María Lilia Cedillo Ramírez formalizó este miércoles su registro como candidata a la reelección en la rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).
Acompañada por estudiantes, académicas y trabajadoras que coreaban “¡Todas somos Lilia!”, la actual rectora refrendó su intención de continuar al frente de la institución y lanzó una de las promesas más ambiciosas de su campaña: garantizar que ningún aspirante sea rechazado en la BUAP.
“Vamos por cero rechazados y mayor cobertura. Esa es una de mis metas más ambiciosas”, afirmó Cedillo al salir del acto de registro en el edificio Carolino.
Un respaldo multitudinario
El registro de Cedillo se convirtió en un acto de apoyo masivo. Globos, pancartas, abrazos y porras marcaron la jornada, contrastando con el ambiente solemne del trámite administrativo al interior.
Visiblemente emocionada, la rectora agradeció el acompañamiento de la comunidad universitaria:
“Ver aquí a tantas compañeras que han estado conmigo en el camino académico me conmueve profundamente”.
Sus propuestas para la BUAP
Además de la cobertura total, Cedillo adelantó que su plan de trabajo contempla fortalecer la investigación, ampliar programas de apoyo estudiantil y dar acompañamiento integral a la comunidad universitaria.
“Formar buenos seres humanos es tan importante como formar buenos profesionistas”, subrayó.
Otros candidatos sin despliegue
A diferencia del registro de Cedillo, los otros aspirantes llegaron sin gran alboroto. Ricardo Paredes Solorio cumplió el trámite en silencio, mientras que César Ricardo Cansino Ortiz aprovechó el momento para lanzar críticas directas al modelo actual:
“Los problemas de la BUAP son estructurales. No se resuelven con comedores ni becas”, señaló.
Contexto electoral en la BUAP
La elección de rector o rectora de la BUAP se perfila como un proceso clave para el futuro de la institución, con Cedillo como la favorita por su nivel de respaldo dentro de la comunidad universitaria. Su promesa de cero rechazados podría marcar un punto de inflexión en la política educativa de la universidad y en la cobertura de la educación superior en Puebla.
