Cada 12 de febrero, miles de fieles poblanos participan en la tradicional Peregrinación Anual de la Arquidiócesis de Puebla a la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe, una de las manifestaciones religiosas más emblemáticas del estado. En 2026, esta expresión de fe alcanza su edición número 135, consolidándose como una de las peregrinaciones católicas más antiguas y representativas de México.
Una tradición que inició en 1887
La peregrinación fue instituida en 1887 por el obispo José María Mora y Daza, a sugerencia del sacerdote Ramón Ibarra y González, quien fungió como presidente de la Comisión Organizadora. Desde entonces, generación tras generación, los fieles han caminado hacia el Tepeyac para encomendarse a la Virgen de Guadalupe.
Entre las peregrinaciones históricas destaca la de 1904, año en que la Diócesis de Puebla fue elevada a Arquidiócesis el 8 de febrero, nombrando como primer arzobispo al Venerable Mons. Ramón Ibarra y González.
Monseñor Víctor Sánchez Espinosa preside la solemne Eucaristía
Como cada año, la celebración culmina con una solemne Eucaristía presidida por Mons. Víctor Sánchez Espinosa, VIII Arzobispo de Puebla, quien en representación de la Iglesia Angelopolitana presenta a la Morenita del Tepeyac las intenciones y agradecimientos del pueblo poblano.
En esta 135 Peregrinación Anual, las principales intenciones son:
•Agradecimiento por la ordenación de ocho nuevos presbíteros para la Arquidiócesis de Puebla.
•Acción de gracias por los 17 años de servicio pastoral de Mons. Víctor Sánchez Espinosa como arzobispo de Puebla y por sus 50 años de ministerio sacerdotal, que celebrará el próximo 6 de junio.
•Oración por la paz del mundo, especialmente en América Latina, poniendo bajo el amparo de la Virgen de Guadalupe a todos los pueblos del continente.
Peregrinos a pie, en bicicleta y a caballo
Desde días previos al 12 de febrero, los peregrinos comienzan a llegar a la Ciudad de México a pie, en bicicleta, en carreras de relevos, a caballo o en vehículo. La experiencia no solo representa un acto de devoción mariana, sino también un testimonio público de fe, solidaridad y comunidad.
La peregrinación tiene un profundo sentido espiritual y social: manifiesta la pertenencia a la Iglesia y fortalece la identidad cristiana del pueblo poblano. En un ambiente festivo y gozoso, los fieles recuerdan que la Iglesia es un pueblo peregrino y que el cristiano está llamado a caminar con esperanza.
El significado histórico de las peregrinaciones
Las peregrinaciones cristianas tienen sus raíces antes del año 313, previo al Edicto de Milán. Roma, Tierra Santa y las tumbas de los mártires fueron los primeros destinos. Las peregrinaciones marianas cobraron fuerza entre los siglos V y VII, alcanzando su mayor esplendor entre los siglos XIV y XVII.
En la actualidad, la Iglesia mantiene viva esta tradición, impulsada por el ejemplo de los últimos pontífices, quienes han recordado que la vida cristiana es un constante peregrinar hacia Dios.
Fe viva del pueblo poblano
La 135 Peregrinación Anual de la Arquidiócesis de Puebla a la Basílica de Guadalupe reafirma la profunda devoción del pueblo angelopolitano a la Virgen Morena del Tepeyac. Más que un recorrido físico, representa una experiencia de misericordia, agradecimiento y comunión que fortalece la fe y la identidad católica en Puebla y en todo México.
