El gobernador Alejandro Armenta Mier destacó el proyecto turístico “Cola de Lagarto” como uno de los desarrollos estratégicos más importantes para impulsar la economía en el estado, al perfilarse como un nuevo polo de atracción que combinará inversión pública y privada.


El mandatario subrayó que, por sus características, esta iniciativa detonará el crecimiento regional y atraerá capital nacional e internacional, consolidando a Puebla como un destino competitivo en materia turística, económica y de innovación.


Por su parte, el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico y Trabajo (Sedetra), Víctor Gabriel Chedraui, informó que el proyecto se encuentra en la fase final para la conformación del fideicomiso que permitirá su operación. Precisó que actualmente se realizan ajustes solicitados por inversionistas para garantizar certeza jurídica y financiera.


El desarrollo contempla el “Gran Valle Puebla 5 de Mayo”, con una extensión aproximada de 130 hectáreas, así como la zona de Tajonar, donde se proyecta el aprovechamiento de cerca de 300 hectáreas adicionales, incluyendo áreas de reserva.


De acuerdo con las autoridades, la inversión estimada supera los 6 mil millones de pesos, con la participación de inversionistas extranjeros bajo un esquema de Proyecto de Prestación de Servicios (PPS). Se prevé la generación de entre 7 mil y 8 mil empleos directos, así como hasta 12 mil indirectos.


El complejo integrará componentes turísticos, culturales, gastronómicos, tecnológicos y agroindustriales, además de infraestructura recreativa. Asimismo, el proyecto ha sido socializado con al menos 12 comunidades de la región, con el objetivo de garantizar un desarrollo incluyente.


Se espera que en las próximas semanas se presente de manera oficial el plan integral, una vez concluidos los últimos detalles técnicos y administrativos.


Refuerzan conservación ambiental en Flor del Bosque


En paralelo, el gobernador Armenta informó la recuperación de cerca de 60 hectáreas en Flor del Bosque, con el propósito de ampliar la reserva territorial y fortalecer la protección del ecosistema.


Este espacio contempla nuevas áreas deportivas, acuáticas y de conservación ambiental, así como el desarrollo de un vivero forestal de doble propósito, considerado el más grande del estado.


Además, se construyen un laboratorio de germoplasma y otro de injertos, enfocados en la producción de plantas frutales y forestales mediante selección genética, lo que permitirá reducir significativamente los tiempos de cultivo.


El modelo será replicado en programas de reforestación en zonas como La Malinche, el Izta-Popo, la Sierra Negra, la Sierra Norte y la Sierra Nororiental, con el objetivo de ofrecer alternativas productivas que eviten la deforestación.