Cada 3 de mayo, en Puebla, el Día de la Santa Cruz se convierte en una jornada especial para los albañiles y trabajadores de la construcción, quienes conmemoran su oficio con orgullo, fe y tradición. Este 2025, como es costumbre, la celebración tuvo lugar en el Seminario Palafoxiano, donde se reunieron decenas de obreros para participar en una misa y en el tradicional concurso de cruces organizado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), delegación Puebla.

Las cruces no fueron de lujo, sino de materiales humildes pero significativos: varilla, madera, alambre y block, elementos que simbolizan el esfuerzo diario de quienes levantan casas, edificios y comunidades enteras con sus propias manos.

El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, encabezó la ceremonia religiosa, donde bendijo cada cruz y oró por la seguridad de los trabajadores en cada obra. Su mensaje fue claro: reconocer y agradecer el valor del trabajo de quienes construyen el entorno urbano.

Uno de los albañiles participantes, José Odilón Rojas Velázquez, compartió su historia: “A los ocho años ya estaba en la obra, acarreando tabiques. Me enseñaron a trabajar desde niño. Este día lo respeto mucho. Me ha traído suerte. Es una bendición”, expresó con emoción.

En cada construcción, la cruz colocada en lo más alto representa más que una tradición: es un símbolo de protección, esperanza y fe. Para muchos trabajadores, es una forma de decir “Aquí estamos, aquí seguimos, que Dios nos cuide”.

El Día de la Santa Cruz en Puebla no es solo una celebración religiosa: es un rito cultural que honra la identidad del gremio de la construcción y recuerda que detrás de cada muro hay historias de esfuerzo, sacrificio y sueños que se edifican día a día.