El Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, abrió sus puertas el 27 de septiembre de 1944, con el propósito fundamental de preservar la memoria histórica de nuestro país y difundirla al pueblo mexicano y el mundo, valiéndose de una selectiva muestra de objetos e imágenes que permiten interpretar los acontecimientos históricos que dieron forma a nuestra nación.
En su 78 aniversario, el recinto, adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se engalana con una programación pensada para el conocimiento y disfrute de sus públicos, aunando teatro, ópera, ballet, música de orquesta, conferencias, paseos y visitas guiadas.
Las actividades diurnas están incluidas en el boleto de entrada al espacio museo; en tanto, las actividades nocturnas son de entrada libre, pero con cupo limitado. No se requiere reservación en ningún caso, salvo llegar con anticipación.
El 22 de septiembre, a las 19:00 horas, en el patio del Alcázar se presentará la obra de teatro inspirada en la Revolución Mexicana, Nosotros somos Dios, cuya historia se desarrolla en el gobierno del general Victoriano Huerta. La historia de Wilberto Cantón, adaptada y dirigida por Guadalupe Rammath, gira en torno a la disyuntiva de Don Justo Álvarez del Prado, ministro de Justicia, cuando se entera que sus hijos pertenecen al movimiento revolucionario.
Victoria, ordenó la fundación del Museo Nacional. Cuatro décadas más tarde, por decreto del emperador Maximiliano de Habsburgo, cambió de nombre a Museo Público de Historia Natural, Arqueología e Historia y se trasladó a la antigua Casa de Moneda, actual sede del Museo Nacional de las Culturas del Mundo.
En 1909, dicho museo dio lugar a la creación del Museo de Historia Natural y del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía. De este último, por decreto del presidente Lázaro Cárdenas, en 1939, se formó el Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec, testigo de hechos clave de nuestro pasado y presente.
