La grandeza de México no tiene que ver tan solo, ni principalmente, con su tamaño, con su población o con su economía, sino sobre todo con su diversidad cultural y natural, con la fuerza de las civilizaciones que nutren su larga historia, con la inmensa riqueza de sus territorios, con la determinación de sus pueblos que aun en las peores adversidades han sabido resistir, con valor, creatividad e ingenio y forjar esta nación, capaz de mantenerse unida y vital en su pluralidad.
México es también la suma de hechos históricos que han puesto de manifiesto los procesos de cambio en el camino de la libertad y la búsqueda de la igualdad. La memoria, cimiento de la identidad, se conservó de manera particular en el mundo indígena, mientras que en los grandes asentamientos se sometía a influencias del exterior. Esa memoria, fortalecida por las lenguas originarias y el vínculo con su territorio, conservó y enriqueció las raíces y arraigo culturales, fuente de la diversidad y el orgullo de los mexicanos.
Esta exposición ofrece una mirada a la memoria cultural de México, desde la configuración de su territorio, la espiritual y el simbolismo plasmado en las lenguas y las artes, hasta la formación de las identidades que constituyen el rico mosaico que es hoy nuestra nación. Aquí, tiempos, espacios y culturas se conjugan para mostrar diferentes aspectos culturales de nuestro país, a través de una extraordinaria colección de 350 obras provenientes de 60 acervos de 22 estados de la República, y de 7 acervos internacionales de cuatro países -Francia, Italia, Suecia y Estados Unidos- y dar cuenta de la grandeza de México.
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La también llamada exposición dual da cuenta de la fuerza de las civilizaciones que han inscrito la historia de México, representa a todo México, desde el periodo preclásico hasta el siglo XX, mostrando que la historia de este país no inició hace apenas 500 años.
