La capital poblana se convirtió en epicentro de una jornada histórica de resistencia, visibilidad y exigencia de justicia. Miles de personas participaron en la Mega Marcha Estatal del Orgullo LGBTTTIQ+ 2025, bajo un lema contundente: “Crimen pasional, mentira nacional”. Un grito colectivo que resonó desde el Parque Juárez hasta el zócalo de la ciudad.
La manifestación no fue solo un desfile de colores, banderas y música. Fue un acto de denuncia frente a la impunidad y la violencia que siguen afectando a las disidencias sexuales y de género en México. Entre los principales reclamos, destacó la exigencia de justicia para Jesús Ociel Baena Saucedo, magistrade y persona no binaria asesinade en circunstancias aún sin esclarecer, y para Fabián Barrales, joven agredido brutalmente en una taquería de Puebla capital, sin que hasta ahora haya responsables detenidos.
Aunque esta fue la segunda marcha del mes —producto de diferencias entre colectivos—, el mensaje fue uno solo: basta de odio, discriminación y silencio institucional. De acuerdo con cifras preliminares, más de mil personas se sumaron al contingente, portando carteles, rostros pintados, pañuelos multicolor y consignas que hablaban de orgullo, dolor y memoria.
La activista María José Flores Serrano encabezó el inicio de la movilización, confirmando que la familia de Fabián no pudo asistir por complicaciones de salud. No obstante, su ausencia física no impidió que su causa estuviera presente en cada paso.
Diversidad visible, exigencia común
Entre los asistentes se encontraron familias diversas, personas mayores, infancias, colectivos drag, integrantes de la comunidad con discapacidad, organizaciones civiles y hasta mascotas con pañuelos arcoíris. La marcha no solo celebró la diversidad, también denunció la violencia estructural que persiste en el país.
Frases como “Si me matan por ser quien soy, ¿quién cuida a mis mascotas?” visibilizaron el miedo real que enfrentan muchas personas LGBTTTIQ+, mientras carros alegóricos, performances y expresiones artísticas reforzaban la fuerza del mensaje: vivir con orgullo también es resistir.
Presencia institucional y seguridad garantizada
La Secretaría General de Gobierno reportó un monitoreo constante del evento desde el C5. Además, personal de seguridad y de instancias de igualdad sustantiva acompañaron el recorrido, el cual transcurrió sin incidentes. También se contó con la presencia de la Comisión de Derechos Humanos, lo que subrayó el carácter pacífico pero contundente de la movilización.
Más que una celebración: una exigencia de vida
El evento culminó en el zócalo con un acto artístico-cultural que incluyó música, performances y expresiones emotivas que combinaban el júbilo con el reclamo. Pero quedó claro que OrgulloPuebla2025 no fue solo una fiesta de identidades, sino una marcha cargada de memoria, exigencias y el recordatorio de que, en México, la lucha por los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ sigue siendo una cuestión de vida o muerte.
