La disponibilidad y el uso eficiente del agua se han convertido en factores determinantes para el desarrollo del campo poblano. Así lo afirmó Ana Laura Altamirano, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, quien destacó que el riego es clave para elevar la competitividad agrícola en la entidad.
De acuerdo con datos oficiales, Puebla cuenta con más de 900 mil hectáreas destinadas a la actividad agrícola; sin embargo, solo 162 mil —equivalentes al 18%— disponen de sistemas de riego. A pesar de esta limitada cobertura, estas tierras generan más de 12 mil millones de pesos, lo que representa el 44% del valor total de la producción agrícola estatal.
En contraste, el 82% de la superficie es de temporal, es decir, depende de las lluvias, lo que reduce la productividad y aumenta la vulnerabilidad ante sequías y cambios climáticos. Este tipo de agricultura se enfoca principalmente en cultivos básicos como maíz, frijol y sorgo, esenciales para el consumo interno, pero con menor rentabilidad.
Altamirano explicó que el riego permite diversificar la producción hacia cultivos de mayor valor comercial, como hortalizas, caña de azúcar y frutales, además de facilitar la incorporación de tecnología como sistemas de riego tecnificado, semillas mejoradas, agricultura protegida y mecanización.
“Con riego, los rendimientos pueden incrementarse entre 200% y 350%”, puntualizó. Ejemplificó que, mientras el maíz de temporal produce en promedio 1.5 toneladas por hectárea, con riego puede alcanzar hasta 10 toneladas. En el caso del jitomate, la producción puede pasar de 45 toneladas a más de 200 por hectárea bajo esquemas tecnificados.
La funcionaria también subrayó que el sector agropecuario y acuícola consume el 83% del agua disponible, por lo que su uso eficiente es prioritario. Los sistemas de riego tecnificado logran eficiencias de entre el 70% y el 95%, frente a un aprovechamiento menor al 50% en el temporal.
Como parte de esta estrategia, en 2025 se destinaron 73 millones de pesos, en coordinación con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para ejecutar 54 proyectos enfocados en la tecnificación del riego, rehabilitación de infraestructura y uso de energía solar, principalmente en zonas con aguas subterráneas.
Adicionalmente, en la región Mixteca se construyeron 121 reservorios con una inversión de 18 millones de pesos, lo que permitió reducir hasta en 90% el consumo de agua mediante sistemas eficientes.
Altamirano enfatizó que la tecnificación del riego no solo incrementa la producción, sino que también representa una estrategia de sustentabilidad hídrica, al transformar la agricultura de autoconsumo en una actividad comercial rentable, elevar los ingresos de los productores y mejorar la calidad de vida en el campo poblano.“El futuro del campo está en el uso de la tecnología”, concluyó.
