Luego del hallazgo de restos humanos en lo que era e Hospital de San Roque en la ciudad de Puebla, se han descubierto también dolorosas historias.
Al interior del inmueble, cuyos antecedentes constructivos se remontan al siglo XVI, un equipo de expertos ha recuperado evidencia de al menos nueve esqueletos humanos completos y numerosos restos óseos dispersos, algunos depositados en la que debió ser una fosa común y otros que muestran episodios violentos.
Este último caso, comenta la arqueóloga responsable del proyecto de salvamento, Elvia Cristina Sánchez de la Barquera Arroyo, es el de un individuo masculino que murió entre los 40 y 45 años de edad, y cuyo cráneo presenta dos lesiones en la región central del hueso frontal.
Otras osamentas que llaman la atención son las de dos mujeres, localizadas en distintas unidades de excavación por el arqueólogo Carlos Morales, cuyas costillas contenían huesos de nonatos con diversos estados de gestación. El hecho de que en otros sedimentos también se han ubicado restos de nonatos, “indica que hubo abortos al interior del lugar y que eran arrojados a las fosas”.
Fundado por miembros de la Orden de la Caridad del Mártir San Hipólito, el Hospital de San Roque se creó para atender a los españoles que venían al Nuevo Mundo, siendo Puebla un punto medio entre Veracruz y la capital de la Nueva España.

En el año 2020, cuando los arqueólogos del Centro INAH Puebla, Sergio Suárez Cruz y Manuel Melgarejo Pérez, inspeccionaron el sitio, ya se vislumbraba la abundancia de restos óseos en el suelo del inmueble, por ello recomendaron desarrollar el salvamento arqueológico, aunado a los antecedentes de excavaciones.
Lo llamativo, explica Sergio Suárez, es que no se han encontrado ataúdes, clavos u otros indicios de que los cuerpos recibieron cristiana sepultura. Al contrario, los restos han sido hallados debajo de los pisos en patios y en cuartos, detrás de escaleras o en los arranques de columnas.
Inclusive, uno de los contextos se localizó a dos metros de profundidad, sin indicios de que se hayan cavado fosas para su colocación, dentro de una capa de tierra arenosa, propia de cuerpos de agua.
Tras cerrar sus puertas como hospital en el siglo pasado, el edificio entró en una etapa de abandono que facilitó a los buscadores de tesoros entrar en él. Así, saquearon la fuente de su patio principal y su material constructivo, lo cual afectó la estabilidad estructural del inmueble.
Ahora, recuperado por la actual administración estatal, el antiguo Hospital de San Roque está llamado a convertirse en el Museo de la Talavera y Arte Popular de Puebla, como un foro de exposición para los creadores de las regiones indígenas de la entidad.
Ante ello, el proyecto de salvamento arqueológico del INAH inició el pasado 13 de diciembre y se estima que dure hasta julio próximo, en sus fases de campo y de gabinete, acompañando a la empresa encargada de la restauración ante la posibilidad de registrar más hallazgos arqueológicos.
