Con profunda tristeza, familiares, amigos y compañeros del asilo La Divina Providencia dieron el último adiós a Maura Cruz Merino, mejor conocida como “Maurita”, quien falleció a la edad de 103 años.
Originaria del estado de Oaxaca, “Maurita” era considerada una de las mujeres más longevas de Izúcar de Matamoros y, sobre todo, una de las personas más queridas dentro del asilo, donde su alegría, sus historias y sus canciones alegraban los días de quienes convivían con ella.
Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer fuerte, amable y llena de fe, que pese a las dificultades de la vida siempre mantuvo una sonrisa y palabras de cariño para los demás.
En distintas ocasiones compartió pasajes de su vida con medios de comunicación, recordando cómo salió adelante trabajando en la venta de comida, tortillas y chocolate en la plaza pública, actividades que desempeñó con esfuerzo y orgullo durante muchos años.
Conmovía escucharla hablar sobre la vida y la muerte con serenidad. Una de sus frases más recordadas fue: “Todo se acaba y solo queda pedirle a Dios por uno”, palabras que hoy resuenan entre quienes lamentan su partida.
También relataba experiencias espirituales que marcaron su vida y hablaba con amor de su esposo, asegurando que incluso después de fallecido seguía visitándola para decirle que la esperaba.
Sus restos fueron sepultados en el panteón municipal de Izúcar de Matamoros, en medio de un ambiente de tristeza, pero también de gratitud por los 103 años de vida que compartió con quienes tuvieron la fortuna de conocerla.
QEPD “Maurita” 🕯️🕊️
Su voz, sus canciones y su ternura quedarán para siempre en el corazón de Izúcar
