Ana Rentería, entrenadora del equipo femenil de básquetbol de preparatoria en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), presentó su renuncia tras denunciar públicamente el encubrimiento institucional en un caso de abuso sexual contra una de sus jugadoras.

A través de una carta difundida en redes sociales, Rentería reveló que decidió abandonar su cargo ante la falta de protocolos, apoyo institucional y sensibilidad de las autoridades universitarias frente a la denuncia de la alumna.

Detectó señales de alarma en sus jugadoras

La entrenadora explicó que durante los entrenamientos observó conductas inusuales entre varias jugadoras, especialmente en una joven que reportaba dolores físicos frecuentes y mostraba síntomas de ansiedad. Al notar la gravedad de la situación, buscó apoyo en la universidad, pero fue instruida por sus superiores a no intervenir, asegurándole que ellos se encargarían.

Ante la falta de avances y la persistencia del deterioro emocional de la estudiante, Rentería decidió notificar a los padres de la joven. Fue entonces cuando, según relata, comenzó a ser víctima de hostigamiento laboral y aislamiento profesional. Días después, la alumna dejó de asistir a los entrenamientos.

Se enteró del abuso por los medios

Al solicitar información sobre la ausencia de la jugadora, las autoridades universitarias le dijeron desconocer la situación y le recomendaron que ella misma la contactara. Más tarde, se enteró a través de los medios de comunicación de que la joven había denunciado ser víctima de abuso sexual por parte de Miguel “N”, jefe del área de Deportes de la UPAEP.

Rentería criticó que la universidad no la haya informado ni brindado apoyo emocional al equipo. Denunció además la indiferencia institucional tras conocerse el caso y la falta de medidas preventivas para proteger a otras estudiantes.

Falta de empatía y valores en UPAEP, acusa

En su carta, Rentería lamentó la falta de acción, empatía y valores por parte de la UPAEP, lo que calificó como “inaceptable” y contrario a sus principios. Por ello, decidió romper su relación laboral con la institución.

También hizo un llamado a estudiantes y exalumnos a levantar la voz para exigir una universidad comprometida con la integridad y el bienestar de su comunidad.

Contexto: protestas y proceso legal

La renuncia ocurrió días después de una protesta realizada por integrantes del equipo femenil el pasado 16 de mayo, quienes colocaron carteles en la entrada principal de la universidad en solidaridad con su compañera agredida.

El presunto agresor fue separado de su cargo y actualmente se encuentra vinculado a proceso penal por los delitos de abuso sexual y hostigamiento.