Tras los hechos violentos registrados este martes durante la manifestación de estudiantes de la Normal de Teteles, el gobernador Alejandro Armenta Mier afirmó que en Puebla “no se persigue ni se reprime, sino que se aplica la ley y se privilegia el diálogo”. Sin embargo, responsabilizó directamente a Rubén Sarabia “Simitrio”, dirigente de la organización 28 de Octubre, por la quema de un autobús del sistema RUTA.

“Señor Simitrio, usted me pide diálogo y manda a su equipo a quemar autobuses”, declaró el mandatario estatal, subrayando que este tipo de acciones “no son la manera de construir acuerdos ni de abonar a la paz social”.

Hechos violentos durante protesta de normalistas

El incidente ocurrió el martes cuando un grupo de alumnas de la Normal de Teteles bloqueó la circulación como parte de sus demandas. En el transcurso de la protesta, fue incendiado un autobús de RUTA, hecho que, de acuerdo con Armenta, habría sido aprovechado por integrantes de la Organización 28 de Octubre para escalar la violencia.

“El pueblo de Puebla sabe lo que pasó ayer y quiénes están detrás de esos incidentes. Las autoridades correspondientes ya realizan las investigaciones”, puntualizó el gobernador.

Protección a estudiantes y aplicación de la ley

Armenta Mier lamentó lo sucedido y aseguró que su gobierno garantizará tanto el derecho a manifestarse como el derecho a estudiar de quienes no participan en las protestas. “Las mujeres en Puebla tienen la protección; las estudiantes que se manifestaron y las que quieren estudiar, ambas tienen el mismo derecho”, dijo.

Asimismo, reiteró que la administración estatal hará respetar la ley porque “la población manda orden y eso se hará”.

Llamado a autoridades de seguridad y justicia

El gobernador solicitó al secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala, a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y a la Fiscalía General del Estado (FGE) rendir cuentas de los hechos y avanzar en las investigaciones para deslindar responsabilidades.

Con este posicionamiento, el Gobierno de Puebla busca enviar un mensaje de firmeza ante los actos violentos, dejando claro que el diálogo sigue abierto, pero sin tolerancia a la violencia que atente contra la paz social.